Volver a lo básico: ¿por qué la temporada sigue siendo nuestra mejor guía?

Durante años hemos convertido la alimentación en un rompecabezas. Que si superalimentos, que si listas interminables de “sí” y “no”, que si tendencias que cambian cada mes. Y, sin embargo, cuando hablo con pacientes, familias o jóvenes, siempre llegamos al mismo punto: comer bien no debería ser tan complicado.

A veces, para avanzar, hay que volver a lo esencial. Y en alimentación, lo esencial tiene un nombre muy sencillo: la temporada.

La temporada como brújula: simple, accesible y real

Comer de temporada no es una moda ni una norma estricta. Es una forma amable de orientarnos cuando todo lo demás parece ruido. La temporada nos recuerda que la alimentación puede ser más fácil de lo que pensamos.

¿Por qué funciona tan bien?

1. Sabor y disfrute

Los alimentos de temporada están en su mejor momento. Saben más, huelen más, se cocinan mejor. Y cuando algo está rico, comer bien deja de ser un esfuerzo y se convierte en un placer cotidiano.

2. Economía doméstica

La temporada también se nota en el bolsillo. Cuando un alimento está en su pico natural de producción, es más abundante y, por tanto, más económico. Comer bien no tiene por qué ser caro; a veces solo hace falta mirar lo que la naturaleza tiene en su mejor momento.

3. Sostenibilidad sin discursos

No hace falta ser activista para comer de forma más sostenible. La temporada reduce transporte, almacenamiento y energía. Es un gesto pequeño, cotidiano, que suma sin exigir perfección.

4. Menos decisiones, menos estrés

En un mundo lleno de opciones, la temporada actúa como filtro. Te ayuda a elegir sin abrumarte. Si ahora es época de cítricos, verduras de hoja o calabaza, ya tienes media cesta resuelta.

La temporada como antídoto al ruido nutricional

Vivimos rodeados de mensajes contradictorios: “esto engorda”, “esto detoxifica”, “esto es malo”, “esto es lo único bueno”. La temporada nos baja a tierra. Nos recuerda que la alimentación saludable no es una lista de prohibiciones, sino un patrón flexible basado en alimentos reales, variados y adaptados a cada momento del año.

Cuando trabajas desde la evidencia —y desde la calma— te das cuenta de que no necesitamos complicar tanto las cosas. Necesitamos volver a mirar el plato con sentido común.

Cómo empezar (sin complicarte la vida)

No hace falta cambiarlo todo de golpe. Puedes empezar con gestos muy sencillos:

  • Elige 2 o 3 frutas y verduras de temporada cada semana.
  • Ajusta tus recetas habituales a lo que toca ahora.
  • Aprovecha los alimentos que están en su mejor momento para preparar bases: cremas, salteados, ensaladas, guisos.
  • Permítete disfrutar del proceso sin buscar perfección.

La temporada no es una regla rígida; es una guía amable.

La cocina como espacio de calma

Cuando cocinas con lo que la temporada ofrece, algo cambia. No solo en el plato, también en el ritmo. Cocinar deja de ser una obligación y se convierte en un momento para ti: cortar, oler, probar, ajustar. Un pequeño ritual que te conecta con tu cuerpo y con tu día.

No necesitas técnicas complicadas ni ingredientes exóticos. Solo presencia, curiosidad y alimentos que están en su mejor momento.

Volver a lo básico es avanzar

Reactivar este blog con un tema así no es casualidad. Es una declaración de intenciones. Es recordar que la nutrición puede ser clara, amable y accesible. Que no hace falta seguir modas para comer bien. Que la temporada sigue siendo una de nuestras mejores maestras.

Volver a lo básico no es retroceder. Es recuperar el centro para avanzar con más calma y más criterio.

Ana Truco

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1 comentario

  1. ¿Qué alimento es tu favorito de esta temporada? Te leo en comentarios

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